Ya hemos hablado alguna vez sobre esos consejos para los invitados a una boda, que se llevan la cámara porque quieren realizar fotografías, pero que no tienen en cuenta ciertos factores que en ocasiones pueden entorpecer la labor del fotógrafo profesional que ha sido contratado por los novios.

En esta ocasión ponemos el punto de mira en esos actos, que realizados inconscientemente por el que oficia la ceremonia, algún invitado o los profesionales del restaurante, pueden arruinar o en otros casos entorpecer nuestras fotografías.

Somos conscientes que cada persona está pendiente de su labor dentro de una boda, pero ciertas situaciones serían salvables simplemente con observar lo que se tiene alrededor. Por ejemplo, hay ocasiones, y no son pocas, en las cuales aparece un folio ocupando parte del plano de momentos tan significativos como el de las arras o los anillos.

Ahí estamos nosotros para sortear esos obstáculos visuales, obvio que no podemos intervenir para sacarlo del plano interactuando con el oficial de la boda o la persona que está diciendo unas palabras en ese momento, así que no nos quedará otra que integrarlo en el plano como mejor sepamos.

Normalmente este tipo de situaciones ocurren en espacios de ceremonia reducidos, en altares al aire libre con poco margen de maniobras. Por tanto, ¿qué ocurre si ese folio nos tapa las manos de los contrayentes justo cuando se están poniendo el anillo? Ahí el “trágame tierra es poco”.

Lo mismo sucede con esos invitados que, dependiendo de la disposición del altar, se meten en plano apareciendo con su móvil o su cámara sin tener en cuenta que nosotros estamos al otro lado porque habíamos encontrado en ese punto un fondo limpio con el cual trabajar. Lógicamente no podemos llamarle la atención para que se aparte, pero es aquí donde el debate ha suscitado algunas reacciones cuando hemos hablado de ello en las redes sociales.

En una ocasión se me echaron encima por decir que había invitados que entorpecían nuestro trabajo durante las bodas. Hay parejas que le dan mucha importancia a nuestra fotografía, que se han  informado bien antes de elegirnos, que han apostado por nosotros y, sabemos que la principal meta de un invitado es la de pasarlo bien, pero una cosa no quita la otra, si nos han contratado para que  tengan las mejores fotografías con las que han soñado, nosotros estamos ahí para dar lo máximo de nosotros.

Será que mi carácter, para todo en la vida, es la de observar lo que tengo a mi alrededor. Hace unas semanas una colega me decía cómo en el momento de la salida de los novios con el arroz, el tío de la novia se plantó delante de ella y le quitó el ángulo de visión. Y es verdad que hay veces, como muchos me han comentado, en los cuales podemos integrar esas situaciones en nuestra foto, pero hay momentos donde no podemos hacer nada.

Imaginad que estamos sentados como invitados y no nos apartamos cuando nos sirven la comida, o interrumpimos continuamente el servicio, cosas así son las que tenemos que lidiar los fotógrafos.

Entonces, ¿cómo resolvemos este tipo de situaciones?

Hay veces que sólo podemos salvarlas con nuestra experiencia e intuición. Somos nosotros los que podemos movernos con libertad, somos nosotros quienes conocemos nuestro equipo fotográfico  eligiendo la focal adecuada, cerrando plano, desenfocando aquello que nos reste información y armonía, somos nosotros los primeros que tenemos que ser conscientes que no todo puede ser perfecto y por tanto hay que saber llevarlo con una sonrisa.

Sabemos que es complicado estar pendientes de todos los detalles, estar concentrados en aquello que sucede y además sortear obstáculos que muchas veces nos vienen de imprevisto aunque los veamos venir. El ojo entrenado termina por anticiparse a esas situaciones, pero repetimos que hay momentos en los cuales poco podemos hacer.

Así que desde aquí os animamos con ciertos consejos. El primero que vuestras parejas se lean el artículo dedicado a funcionar en armonía con nosotros, ahora muchos novios suben la información de su boda a webs determinadas para que los vean sus invitados, con lo cual pueden colgarles nuestro post.

Otra solución, que muchas veces puede prever ciertas situaciones de sorpresa a la entrega de las fotos, es la de poner una cláusula en el contrato donde diga que no nos hacemos responsables si nos quedamos sin alguna fotografía importante por casos de los cuales hemos hablado. Si se nos pone alguien delante en el momento del arroz, si aparece un folio que nos nubla la foto en los anillos o cualquier otra cosa que seguro os ha pasado y os gustaría no volviese a suceder o, en todo caso, salvaguardar por si pasase.

Y sobre todo, no desesperarse si ocurren situaciones de este tipo. En las ruedas de prensa, sobre todo cuando hay algún político o personalidad importante, no os hacéis a la idea de la cantidad de codazos, gritos y situaciones maleducadas que se dan por parte de los medios por obtener LA FOTO. En la fotografía de bodas no llegamos a estos ni extremos ni lo queremos, pero siempre es bueno observar lo que hay alrededor, respirar (contar hasta tres no da tiempo), encontrar el mejor ángulo y disparar.

Gema Sanchez

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